CUANDO LO TRISTE ASOMA


Cuando lo triste asoma
se acomoda en rincones
hasta entonces inéditos.

Cuando lo triste asoma,
transfigura los gestos
en inflexibles muecas.

Cuando lo triste asoma,
regresas a la infancia
de inconsistentes miedos.

Cuando lo triste asoma,
la esperanza se esfuma
y da paso a la duda.

Cuando lo triste asoma
la rosa regalada
se agrieta y se consume.

Cuando lo triste asoma,
ya no me quedan manos
para que me recibas.

No me busques rincones,
no perfiles mi mueca,
no des paso a mis miedos,
no mates mi esperanza,
no marchites mi rosa,
no retires mis manos.
No las quites.

No dejes que lo triste
se asome a cada paso.

Y si lo haces,
avísame con tiempo
aunque el tiempo no sirva.


María García Baranda
2011

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