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LA TERNURA: LA COLUMNA VERTEBRAL QUE SUSTENTA MI VIDA.

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No me imagino, realmente no me imagino que exista alguien sobre la faz de la tierra que no anhele vivir al menos un momento de ternura en su vida. Ni siquiera el asesino, el agresor, el combatiente despiadado que riegan con su ira campos humanos desperdigados a su paso. Todos buscamos ternura, esa que Camus (Albert) decía ser siempre deseada y -con suerte- a veces obtenida. Estoy por pensar, pues, que es este el bien más preciado, escaso desde luego, y elemento que nunca sacia. Nunca es suficiente, nunca basta. Nunca cansa o aburre. La ternura genera además dependencia, aguda necesidad, hambre voraz. No habría si no relaciones desequilibradas, enganches humanos ni síndromes de Estocolmo, de esos en los que, aun espejismo, un mínimo gesto de afecto del verdugo provoca un cambio de visión en la víctima. Así que no importa quién seas, cómo seas, dónde vivas o a lo que te dediques, que un gramo de ternura directamente dirigido a tu corazón sabrá como abrirse paso directo hacia ti par…

PEQUEÑOS ESBOZOS: Mi piel tiene memoria

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La piel tiene memoria, dicen. Guarda las marcas de cada sentimiento que la hizo erizarse desde niña. Así, cada ilusión, cada juego, cada roce imperfecto y cada miedo,… y cada carcajada que la inyectó en oxígeno la dotan de una muesca que se vuelve brillante con la luz adecuada. La piel tiene memoria y recuerda el calor o cuando se sintió aterida, abrasada, descompuesta o lozana. Y las provocaciones que la hicieron descoser sus uniones y girarse en la vuelta de ciento ochenta grados le regalan un tacto de espeso terciopelo que nunca habrá de ajarse. Que señala el camino que han de seguir los dedos que habrán de recorrerla. La piel tiene memoria, nunca lo olvides. Y en ella es que se impregnan los aromas, el verbo y el deseo. Los ruidos ilegibles al oído. Y la vida que mana en ríos y en torrentes cada vez, al tocarla. Así que tenlo en cuenta, pues cuando estés en ella trazarás un sendero indeleble. De huellas. De tus huellas revueltas. Tal vez descolocadas, tal vez pausadas. Recor…

TORTURANDO ALUMNOS

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He de hacer una confesión: me hallo en un estado de rebeldía permanente con la labor que desempeño cada día. Esta mañana al despertar, no recuerdo por qué razón, me he puesto a hacer balance del tiempo que llevo enseñando. Eché cuentas y concluí que son diecisiete los años que acumulo de labor docente, cuyos doce últimos son de enseñanza oficial y reglada. Se me antoja un periodo suficiente como para ser capaz de observar los cambios que  se han producido en mi forma de enseñar, en mi opinión y actitud ante el sistema educativo, en el propio perfil del alumnado,… Resulta del todo lógico a la luz de que soy un ente social trabajando con grupos sociales. Estamos sometidos a variaciones constantes, naturalmente, y me resulta casi obligado contemplar dichos cambios y responder a ellos. De eso se trata enseñar, ¿no? De eso se trata vivir. Así que me paro a mirar y me digo aquello de cómo hemos cambiado. Y en efecto, mi percepción de la enseñanza, de mi propia actividad analizada al …

LIBRE ALBEDRÍO

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Como no podía dormir me puse a pensar. Y después a escribir. Y di con un hormigueo que me ataba directamente con el pensamiento de que el albedrío de las cosas es mucho más libre de lo que creemos y, desde luego, mucho más de lo que desearíamos. Por lo que a mí respecta he ido haciendo un camino posiblemente contrario al esperado, pues lejos de ir tratando de controlar todo cuanto está a mi alrededor, he ido soltando hilos hasta tener casi la sensación de que haga lo que haga las cosas van a terminar saliendo como les de la real y absoluta gana. Ya sé que puede sonar a dejadez para algunos o a rendición para otros, pero no van los tiros por ese sendero. O no esencialmente. En absoluto dejo ir las cosas a la deriva, no podría. Principalmente porque siempre he sido de la opinión de que detrás de todo éxito hay un largo y constante trabajo. Natural unas veces, algo más forzado otras. No concibo triunfo de ningún tipo por generación espontánea, sino únicamente tras cultivar la tierr…

LOS AMORES DIFÍCILES SON UNA TROLA (o mi proceso de radicalización)

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Hubo un tiempo en el que llegué a creerme que las cosas tenían que ser así. Siempre. Tal y como ya eran. Que si hasta entonces la vida había resultado para mí de un color muy concreto era porque este estaba prefijado para mí con carácter eterno. Tal vez por mí misma, por mi modo de ser y de hacer, por mi carácter. O tal vez por un halo a mi alrededor que en confluencia con mi interior disponía mis asuntos de un modo muy preciso. Llegué a pensar que estaba destinada a sufrir por amor. Que toda historia sentimental que llegara a mi vida sería complicada por naturaleza. ¿Por qué? Porque sí. Así de sencillo. Porque es algo que ocurre mucho. Porque, de hecho, ya me había sucedido mucho, en grandes y espesas dosis. Y porque en ningún sitio ni en ningún documento suspendido en el cosmos ponía nada al respecto de que eso dejaría de suceder algún día, por más que la gente me lo dijera a cada paso. Por lo tanto, y a pesar de no perder de vista el hecho de que yo sí le había puesto sangre p…

DE TU BOCA, EL AMOR

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Me gustaría guardar la esencia del amor en un pequeño frasquito que lo conservase eternamente a salvo de las inclemencias. Ese frasquito debería ser de un material irrompible, de forma que su contenido jamás se perdiese. Y su cierre habría de mantener hermético el envase a fin de que no se evaporase ni un milímetro cúbico. La luz no le haría cambiar de color, ni siquiera de tono. Y la temperatura no afectaría en modo alguno a su aroma. La esencia del amor se mantendría así siempre fresca, completa, sin mácula. Como el primer día. Y podría asegurarme de tenerla conmigo para siempre.       Pero,… ¿para qué quiero un amor si no puedo tocarlo? No, así yo no lo quiero. Espérense un momento. Quiero un amor para esparcirlo sobre mi piel mezclado con mi propio sudor, para oler muy despacio y con hambre su aroma a deseo, para degustarlo entre las gotas de saliva que acompañan a ambos. Quiero un amor que cambie de temperatura, que alcance los cien grados centígrados que lo llevan a hervir…

14 DE SEPTIEMBRE Y CONOCERNOS

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(14 de septiembre de 2017)
     ¿Elijo uno?, ¿el mejor momento del año que se ha ido?, ¿solo uno? ¡Ay!... Suelto un largo suspiro. No me resulta fácil. El último trimestre me pone muy difícil la elección. En todos estás tú. Y yo en todos sonrío. Cada día es distinto, nuevo, fresco, precioso. Colmado de emociones, de asuntos compartidos. De la unión más poliédrica. Cada día especial, si es que estoy a tu lado. Así de mágico. Me has cambiado la luz, los días, los momentos. Me has cambiado el sentir, el humor, la ilusión. Las ganas del “contigo”. Te has volcado en mis brazos, a pesar de los daños padecidos por ambos. A pesar de mi herida. A pesar de la tuya y ese romper de vida de un rato para otro que recibiste acaso sin aviso. Sin orden y sin lógica. Sin estar prevenido. Sin escudo. Estocada. Y es que a pesar de todo, a pesar del impacto, te has entregado a mí. Bien has sabido cómo. Limpiamente, sin vueltas. Serena y dulcemente. Con las manos abiertas. Tanto como yo a ti. Intensidad ar…