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MANÍAS QUE TIENE UNA

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MANÍA N° 1
Hace tiempo que decidí no pedirle a la gente que haga o diga. Lo hacía frecuentemente de manera inocente, pensando que tal vez no se darían cuenta de esto y de lo otro, y que mi petición facilitaría las cosas. Hasta que aprendí que hay determinadas cosas que no se piden. Me limito, lo que no es poco, a hacerles llegar lo que pienso y siento sobre un asunto, como lo resuelvo yo y lo que me gustaría que pasase. Es menos invasivo, eso está claro. Trato con ello de revalorar el respeto que les tengo, a ellos, a su vidas, a sus porqués. Pero hasta ahí. Si de mis labios sale que quiero que actúen de una manera determinada, desvirtuaría con ello sus decisiones. Por no hablar de que sentiría que estoy tratando de arrimar el ascua a mi sardina a fin de conseguir lo que quiero. Por tanto, lo mire por donde lo mire, no me sirve. El que tenga algo que decir o que hacer respecto a mí, que lo haga libremente. Como yo voy a hacerlo, desde luego. Eso por descontado. 

MANÍA N° 2
Tampoco me…

ESTROPEANDO SOCIEDADES

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Voy a empezar por un lugar común y más viejo que el mundo: algo le pasa a esta sociedad que estropea al individuo. Dicho así, repetido desde que lo escrito nos da testimonio de ello, asentimos todos para quejarnos del tiempo que nos toca vivir. Cabeceamos y reprobamos, mitad resignados, mitad críticos. ¡Qué sociedad esta! Como si se tratase de un ente abstracto, creado por una fuerza superior desconocida y misteriosa para todos. Pero realmente no es la sociedad la que estropea al individuo, sino a la inversa. Este, con su mirada de corta trayectoria a su inmenso epicentro desvirtúa el concepto de la sociedad y su materialización. A no ser que decidamos ser lo más parecido a un anacoreta, tendemos a necesitar a nuestro alrededor a una red de gente más o menos nutrida, con quienes establecer relaciones de diversos tipos. Hasta ahí, ya está, integrar una sociedad. Sin embargo, es justo en el matiz que cada uno le da a esas relaciones, donde se encuentra el foco del conflicto que ad…

ENTRE TÚ Y YO

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Entre la llamada que no hago y la llamada que no haces hay un amor enorme maltratado. Entre el “a que no te atreves” y el "que no, que no me atrevo” hay un vacío absurdo y dos o tres pecados. Confesables o no.  Entre mi pensamiento oculto y el tuyo tan callado hay muy poca distancia y tan solo un segundo desviado. Entre tú y yo. Una historia. Un proyecto de vida. Dos docenas de miedos. El sueño y lo soñado. Una novela escrita hoja a hoja. Un cambio de papeles. Luego otro. Después otro. Pero siempre los dos como protagonistas.
Entre tú y yo, esa idea de amor no imaginado. Ese tiempo no vuelto y ese descubrimiento de nosotros, ilusos, sorprendidos, confiados tal vez, queriendo ganar horas al pasado. Entre tú y yo, ese sí pero no, y ese aquí siempre. Ese baile tintado de pasión, que nunca fue ese baile, y ese te echo de menos cuando aún estás al lado. Entre tú y yo,... me vuelvo loca siquiera de pensarlo. Ríndete de una vez. Ríndeme. No funciona ese plan. Lo has comprobado.
Entre t…

CUANDO ME LEAS, PIENSA QUE TE ESTOY REGALANDO MI VIDA (Eso es Literatura)

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Dedicado a todo aquel lector que se asome a mis letras.




Literatura
     Cuando una escribe, cuando toma la decisión de no dejar los folios escondidos en el fondo de un cajón, está colocando a la vista del lector de turno una radiografía de sí en color y en tres dimensiones. Entender la escritura literaria pasa obligatoriamente por aceptar que, independientemente del porcentaje de realidad o ficción que cubra su argumento, es pura vida lo que la apuntala. No es ensayo, no es lección aunque la contenga.  No es una noticia objetiva, ni un estudio científico aunque se analicen situaciones y mentes. Es pura, auténtica e inmediata vivencia particular. Tajante, directa y tan real como una bofetada. Cada uno de los pálpitos y de los pensamientos que conforman las veinticuatro horas del día de un escritor se engancha entre las letras. Leer, pues, una de sus páginas puede darnos más información de cómo es, de cómo siente, de lo vivido y de lo que piensa, que la más atrevida y franca de las conve…

EN GUERRA CON EL MUNDO

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Hoy es uno de esos días en los que estoy enfadada con todos y con todo. En guerra con el mundo. Rujo, rabio, crujo. De grado a grado, sin dejarme un solo paralelo. Estoy en guerra con mi entorno inmediato, con el vecino que me cruzo por la calle, con mi cotidianidad, con el que no parece decir hoy más que simplezas o refugiarse en lugares que por comunes se han convertido en rancias estancias camufladas de modernidad. Con ese que no sale de su zona de confort intelectual, no le vaya a dar un poco más a la cabeza  de lo habitual y en un arranque de ingenio le eche humo, para satisfacción del cuerpo de bomberos. Estoy en guerra con el desconocido que no dice buenos días al entrar a una tienda, y no por ser corto de miras, sino de coco, soltura y habilidades sociales. O con el que casi me lleva por delante a atravesar una puerta. Así me saque la clavícula en el intento. Estoy en guerra con quien solo se escucha cuadriculada y melodiosamente, según su tímpano, claro, y ese placer…

YO NUNCA PIERDO EL TIEMPO

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Nunca he considerado que perdiese el tiempo con nada. Sí me lo habrán oído decir puntualmente, aunque reconozco que era solo un arrebato, la pose de un momento de rabia. Pero sinceramente jamás he sentido, por fortuna, que el haber vivido lo que fuera que tocase haya sido malgastar el tiempo. Quizás es porque no creo que el tiempo pueda perderse. El tiempo se vive. Mejor o peor, activa o pasivamente, pero se vive. Como todos he emprendido proyectos que he abandonado o que no han sido exitosos, que me han aburrido que no he sabido defender. Pero cada minuto empleado en ellos tuvieron para mí una razón de ser. Si hice eso y no otra cosa, es porque no estaba preparada para nada distinto a ello. Unos estudios superiores mal elegidos me enseñaron la diferencia entre lo que realmente me apasionaba y lo que me habría apagado internamente. Una relación sentimental en exceso trabajada o forzada me mostró lo que era ya tan solo cariño y lo que habría de reconocer en un futuro como amor pr…

ATRÉVETE A JUZGARLA

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Si eso es todo lo que ves, eso es todo lo que eres. 

     ¿Qué versión de mí quieres?, ¿cuál de ellas? Atrévete a sacarla, vamos. Búscala. Creo, repasando, que ya has visto todas. Todas las que ya he desarrollado, claro está. Naturalmente me restan aún aquellas que los años me provoquen. Has visto la dulce, la cariñosa, la amorosa. Has visto la sosegada y dialogante, la comprensiva y empática. Pero también has visto la irracionalmente emocional, la irascible y la enredada. Has visto la callada, la paralizada. La elocuente. La niña. La salvaje, instintiva y más pasional. La tierna y la (casi) cruel. La más beligerante y la casi casi implacable. Prácticamente las has visto a todas. Las demás aún no han nacido. ¿Qué versión de mí quieres, entonces? Habla. Dilo. Haz que salga. No hay valor. ¡Ni de coña!
      Poliédrica, ya, puede. Contradictoria. En apariencia. Solo en apariencia. Pero ¿quién no lo es? Sobre la base de nuestro carácter existe una serie de botones listos para ser pulsados…