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Mostrando entradas de mayo, 2017

PEQUEÑOS ESBOZOS (XXXII): Me pregunto

Me pregunto cómo se sentiran esas personas de las que termina alejándose todo el mundo. Asfixiados. Rendidos. Aburridos. Saturados. ¿Se darán cuenta? Pero no esa cuenta de boca poco vocalizadora. Ni tampoco de la cabizbaja con ojillos de echar dos lagrimillas y marcharse deprimidos a dormir. No de esa de dar pena para que les adoren. No. Cuenta de la de hacer balance y recuento y ver que terminan echando incluso al más leal, provocando que huyan de sus balas.    Me pregunto si harán alguna vez el intento de análisis o de acto de contrición precisos, sin terminar diciéndose que todos les abandonan y dejan en la estacada, convirtiéndose en víctimas incomprendidas.    Me pregunto si un mea culpa interno podría finalmente hacer que abran los ojos quienes llevan a gala aquellas actitudes machacantes e insensibles, llevando hasta el hartazgo, destrozando en pedazos incluso al más fuerte.     Me pregunto si... si habrán, algún que otro día, de mirarse al espejo. De mirarse por dentro y d…

PEQUEÑOS ESBOZOS (XXXI): Desierto y oasis

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El desierto y oasis que Whitman decía que es la vida me los imagino como periodos de pasividad y de extrema actividad, respectivamente. Siempre fui una mujer de extremos por lo que a mí respecta. No para el resto. Para el resto no. Para el resto contemplo los términos medios, el ni tan bueno ni tan malo, el a medio camino y el a media voz. Pero para mí misma aplico el principio de oscilación entre las cotas máximas de las cosas y los niveles situados allá en el inframundo. Soy capaz de pasar setenta y dos horas sin dormir por dedicarme de pleno a algo que me gusta. Levantarme sin luz y acostarme de madrugada. Pensar día y noche hasta hallar avances y soluciones, hasta dotar de forma lo que tan solo fue un esbozo en mi cabeza. Ese es mi oasis. Pero también sé evadirme del mundo y levantar ni un dedo por lo pendiente. Dejarlo en un rincón, torturarme con ello por un rato, pero no remediarlo. Y dejarlo de hacer. Porque no me apetece, porque no es el momento, porque estoy a otra c…

LA DESINFORMACIÓN COMO CAUSA DE TODOS LOS MALES

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Llevo una buena temporada prestando una especial y analítica atención a la relación directa existente entre el vertido de información al público, y la calidad y cantidad que este absorbe e interioriza. No tengo por menos que afirmar que mi diagnóstico no resulta en absoluto positivo. Los comunes mortales adolecemos de una falta de información escandalosa. En general se está poco y mal informado. Y podría decir que tal estado no se anda a la zaga con la carencia existente siglos atrás, siendo hoy en ocasiones aún más acusada. La consecuencia directa de esta profunda desinformación, que pasa tanto por la ausencia de datos veraces, como la presencia de datos falsos, no es otra que la de convertirnos en débiles objetos de manipulación como vía para la consecución de intereses particulares.      Si descontextualizo esta afirmación cuento con que la primera reacción va a ser la de negarme el hecho, apoyándose en el argumento de que vivimos rodeados de información, sobrexpuestos de hec…

EL CLUB DE LAS PRIMERAS DAMAS (o cómo cargarse el principio de igualdad)

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SERIE:  ♀ Fémina

      El club de las primeras damas se encuentra formado por las esposas de los presidentes de gobierno, jefes de estado en muchos casos, de todos los países del mundo. De todas ellas, hay quienes destacan más que otras y quienes se encargan de extender su nombre, sus marcas, y con ellas las de sus esposos y sus respectivos países. Guapas, elegantes, con glamour, con clase. Siempre educadas y sonrientes, discretas, buenas anfitrionas y ejemplo a imitar. Acompañan a sus maridos a los actos oficiales y en las visitas de estado, y reciben en su casa a los representantes políticos del resto de naciones. Suelen contar con su propia agenda de actividades, casi siempre de acción social, como inauguraciones y visitas a centros educativos, solidarios o culturales. En algunos casos es posible incluso verlas ofrecer una ponencia sobre dichos temas de interés y alta sensibilidad social. Su labor es siempre la de fiel compañera, apoyo incondicional y enlace conector con la gente. 

MIS CANCIONES (10): Le ciel dans une chambre / Il cielo in una stanza

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EN LOS MALOS TIEMPOS LA MUJER PAGA DOBLE PEAJE

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SERIE:  ♀ Fémina
    Cuando el panorama se pone realmente negro la mujer siempre tiene las de perder. Más que perder. Mucho más que perder. Es algo que percibí siendo casi una niña, y hoy oscilo entre la esperanza, el movimiento en lucha y la aceptación cuasi resignada de este hecho. Ojeando la prensa leía un artículo de Nadia Murad, una superviviente del cautiverio a manos de Estado Islámico en Irak, que hace unos años nos ofreció el lado más amargo que puede vivir una víctima de las atrocidades de una guerra, si además es mujer. Torturada, maltratada,… hasta ahí lo habitual en medio del espanto. Pero con un plus: humillada, vendida y esclavizada sexualmente. Peaje de serie por haber nacido mujer. Admitámoslo, en tiempos de crudeza la mujer paga siempre doble peaje.       Al leer esto, es muy posible que muchos argumentéis que lo que sucede es que el contexto lo propicia. Que hablamos de integrismo. Que hablamos de guerra. Pero sobre todo que hablamos de una cultura en la que es pate…

RODÉATE DE REFUERZO POSITIVO

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No existe mayor bienestar que el de sentirse libre con una misma. Saber que eres como eres y te aceptas. Y te gustas por encima de todo, pero sobre todo por encima de lo que digan los demás. Ser consciente y sentir en la piel que lo que haces mantiene un alto grado de fidelidad a lo que quieres. Y que del mismo modo te rodeas únicamente por seres que te refuercen esa postura. Refuerzo positivo propio y ajeno. Tan sencillo como eso. 
    Pero llegar ahí no es nada fácil. Ni siquiera sé si se alcanza la meta algún día. Vivimos en una sociedad que nos hace competir entre nosotros y contra nosotros mismos a cada instante. En realidad es un hecho perenne desde que iniciamos la andadura como tal, puesto que somos nosotros quienes provocamos ese hecho. Solemos hablar de la sociedad como un ente abstracto y ajeno, algo a lo que culpar, pero eso no es más que ese mal hábito de tirar balones fuera para no asumir culpas. La cuestión es que los de fuera nos evalúan a cada paso, tal y como …

ESPAÑA ESTÁ MALITA

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Mañana de sábado. Café en mano me dispongo a leer la prensa del día. Los nuevos medios digitales nos permiten acceder a las opiniones que a los lectores se les generan a raíz de cada noticia o cada artículo. Por azar doy con el comentario de una lectora llamada Eva1314 que dice así: “Una intervención impecable, pero da igual, se diga lo que se diga, se haga lo que se haga es para nada. No me queda fe, ni esperanza, ni fuerza para creer que algo va a cambiar”. Eva ofrece su sentir respecto a una intervención parlamentaria de esta semana. Pero Eva, con ello, es la viva muestra del sentimiento de, me atrevería a decir, tres cuartas partes de la ciudadanía de nuestro país. Nada se puede reprochar a quien siente de ese modo. No solo es una reacción plenamente justificada y justificable, sino que es lo que por naturaleza era de esperar en cualquier ciudadano español de a pie de hoy día, en este año de 2017. “No me queda fe, ni esperanza, ni fuerza, para creer que algo va a cambiar”…

LLUEVE SOBRE MOJADO

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Soy una mujer fuerte, terriblemente fuerte. Pareciera a veces que nada en absoluto es capaz de destruirme. Empujarme, zarandearme, lanzarme a lo lejos, tumbarme al suelo, sumergirme,… tal vez, eso sí. Pero siempre termino poniéndome en pie. Dando la vuelta a mi capa de piel para que no se vean las heridas, maquillándome las ojeras, atusando mi pelo despeinado y caminando con la cabeza alta, la mirada al frente, la melena suelta. Diciéndole a la gente que lo que toca toca, que nada es para tanto, ni para siempre. Ni el peor de los males. Que de todo se aprende. Que la vida son ciclos. Que el error es humano. Y de todo se sale. Fuerte, muy fuerte. Regia, muy regia.
     Y continuaré siéndolo. Esa soy yo. Envuelta en entusiasmo y en ganas la vida, de ser parte de todo, de sentir tan intenso como el último día. Igual que el Ave Fénix, dije una vez a alguien, ese que elige para izarse de nuevo las cenizas del incendio de su propio cuerpo, de su propia alma, de su propio amor,… propio…

PEQUEÑOS ESBOZOS (XXVII): Emerger y nutrirse

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A punto de acostarme me invade una sensación intima de calmada plenitud. Si de los días se hiciera balance con constancia y con continuidad, podría decir que el de hoy lo cierro con saldo positivo. Hoy me siento satisfecha de mí, algo que suele sucederme cuando se cumplen al tiempo dos condiciones complementarias: salir de las pausas internas y nutrirme personalmente. Hoy es uno de esos días. Dedicado a mí, a mi interior, a mi mente. A proyectarme más allá. A seguir creciendo y ofreciéndole al mundo lo que de mí pueda tomar.
Sé identificar los bucles profundos donde casi no hay luz. Donde no existe más aire que el viciado, la claridad mental, ni las ganas de salir de él. Donde las ideas se caducan sin desarrollar el verdadero entendimiento de los acontecimientos. Donde incluso se agotan y pensamos que ya poco podemos dar. Donde la visión de lo que somos va quedando en los huesos. Y donde el compañero se transforma en una imagen debilitada e injusta de quien es. Soy visitante periódic…

QUIERO SER UNA ESCRITORA VALIENTE (III): Mi primera impresión

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Cuando lo conocí, cuando lo tuve frente a mí sin obstáculos ni aderezos, las piezas del rompecabezas comenzaron a buscar sus justas coordenadas. Algunas tomaron posiciones rápidamente, encajando con facilidad y eficiencia en el lugar que se había pensado para ellas. Clic. Otras en cambio cayeron al suelo, se alejaron en franca huida pretendiendo una velocidad que las permitiese esfumarse sin mirar atrás. Jamás regresaron. Una vez pasado ese primer momento el retrato había tomado una apariencia distinta a la inicialmente supuesta. Distintos colores, distintos matices e intensidades, pero sobre todo diferente disposición de sus componentes. Algunos de los rasgos presupuestos para él no estaban allí. Otros en cambio apenas percibidos anteriormente tomaban mayor protagonismo de lo intuido en un inicio. Recuerdo que esperaba quizás un poco más de sofisticación, eso a lo que se le llama tener mundo. Esperaba asimismo tal vez una mente algo más progresista, abierta a no dar nada por s…

SI QUIEN HIZO LA LEY HIZO LA TRAMPA,... ¡ROMPAMOS ESA LEY!

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El que hizo la ley hizo la trampa. Como siempre el refranero recoge verdades a kilos, porque donde hay posibilidad de crear nace siempre paralelamente la opción de destruir. A medida que se va creando, se va destruyendo a la espalda. Y es que no podemos olvidar que el ser humano aloja una dualidad eterna de la que es imposible que pueda despegarse, por cuanto se trata de una característica intrínseca: es maravilloso; y es un monstruo. El bien y el mal, la posibilidad de sacar de sí mismo los actos más bondadosos y altruistas, o la más espantosa de las crueldades, es la historia de la eterna pugna de cualquiera de nosotros desde que nace hasta que es enterrado. Muchos son los momentos en los que un individuo equis se enfrenta a circunstancias -externas e internas- que harán que la balanza caiga de un lado o del otro, y con ello elija la honestidad, la honradez y el buen camino, o la falta de integridad y la deslealtad, adentrándose así en el sendero más oscuro y angosto. Por razones má…

QUIERO SER UNA ESCRITORA VALIENTE (II): Describe cómo te sientes esta noche.

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En el texto anterior de esta serie, Quiero ser una escritora valiente (I), me pregunté si escribía sin miedo. Confesé que no, que siempre me había guardado unos gramos de esos posos espesos que cimientan cada asunto, sepultándolos con ello en un silencio intencionado, buscado. Para no herir, para minimizar daños, para no acusar injustamente. Para no dejar nunca de ser mentalmente equilibrada. Pero me prometí intentar ser valiente y matar ese miedo para golpear el papel con todo aquello que llevo dentro, por disparatado y contradictorio que fuese. Y bien, aquí estoy. Podía haber sido ayer o mañana. Pero ha sido esta noche. Y para ser sincera, este momento de mi vida es campo abonado para ese fin, porque me encuentro repleta de astillas, de sentimientos y sensaciones mundanas y entremezcladas, llena de kilos de nutritivos materiales de cuyo hilo podría tirar para sacar el mapa perfecto de cómo me siento hoy día. 
    ¿Sería capaz de describir mi latido, por ejemplo, esta noche? …

PEQUEÑOS ESBOZOS (XXVI): No resistirme a mí misma.

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Avanzar, progresar, enmendar errores y hacerme con mejores métodos para ser feliz y sacarle un mayor rendimiento a la vida. Lo que siempre repito a propios y extraños, ¿verdad? Siempre hacia adelante y nunca estancada. 
    Por lo que a mí se refiere, en mi ámbito más privado me digo que tengo que controlar la gestión de mis emociones para que estas no me puedan y no manden en mí. Me digo que tengo que aprender a relajarme y no preocuparme en exceso por las cosas o las personas antes de saber su dimensión o incluso si ocurrirán. Me digo que he de aprender a no ser tan sentida ni sensible ante ciertas palabras o hechos, y dejar que me resbale lo no esencial. Me digo que he de dosificarme en ganas, trabajo, empeño y sentimientos, sin dar mi todo por el todo sin condiciones. Yo misma en la mesa de operaciones a fin de ver qué se puede hacer. 
     Pero acaba de aparecer por primera vez en mi cabeza una cuestión que va más allá de mi empeño por la mejora continua y que no ha de ser e…

RELATOS ENCRIPTADOS: ¿Qué me pasa, doctor?

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Llevaba unos días con mal cuerpo. Dolores musculares, carraspeo y algunas décimas de fiebre. No dormía bien y no descansaba. Lo habitual era que se despertara en plena noche sobresaltada. Sonaba el teléfono y daba un brinco. Temía lo que trajese el día consigo y es que parecía estar devorada por esa oscura sensación de los malos presentimientos. De los estados de shock, de los jarros de agua fría. Y siempre un gesto con ella: suspiraba profunda y repetidamente, como si necesitara absorber de una vez todo el aire a su alcance para así acumularlo en el interior de su pecho. Por si llegaba el caso que le hiciese falta. Y en realidad le hacía, porque se encontraba, además, desganada, melancólica y un tanto agotada. Decidió pedir cita en el médico y ver qué le ocurría. Si estaba incubando algo, mejor era atajar la cuestión cuanto antes. Cuando llegó su turno de entrar a la consulta le explicó a su médico todos los síntomas. Él tomó nota sin dirigirle apenas la mirada y cuando ella …