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Mostrando entradas de agosto, 2017

SOMOS

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Somos lo que nos transmitimos. Una voz quejicosa, una palabra dicha en un tono concreto y la que nos guardamos sin decir en la punta de los labios. Somos la mirada temerosa, el olor a los nervios y los pequeños golpes de las yemas de los dedos sobre la mesa. Somos el suspiro desahogado y el no poder dormir, la defensa y el ataque, la conversación y el silencio. El frío y el calor. 
Somos fruto de nuestras circunstancias, de lo dicho aquel día y de quien no nos habla. Somos la noche en vela llorando amargamente y la carcajada inesperada por una tontería. Somos el amor vivido y el perdido. El no recuperado, el truncado, el consumado, el que va y viene, y que el perdurará. Somos quienes marcan para siempre nuestra vida. 
Somos esa canción que escuchamos hasta caer rendidos, los libros que leemos, las películas que repetimos y la historia inventada como mentira piadosa. Somos lo narrado a los amigos. Y a los hijos. Y a los nietos. Lo que nos confesamos de puro amor y las palabras soeces …

SI NO PUEDES CON EL ENEMIGO, DIVÍDELO

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SERIE:  ♀ Fémina
   Últimamente me encuentro inmersa en una guerra interna personal contra el sexo opuesto. No en bloque, eso no, pero sí contra determinados hechos, comportamientos y actitudes, que me han hipersensibilizado al respecto. Algún día tenía que llegarme, hasta el punto de dar fin a un buenismo que venía practicando en el tema, y que muchas veces era más sumisión ante determinadas costumbres adquiridas, que otra cosa.  Y repito, no, no es una contienda en masa contra el sexo masculino lo que siento, pero si he de ser honesta sí está salpicando más allá del plato. Cada una de las experiencias que vivimos en la vida, no cabe duda que nos hace variar nuestra latitud unos grados. A no ser que seamos cafres con peluca, claro. Mi sentir actual, pues, en absoluto es una excepción. Y es este un trayecto claro y directo dibujado perfectamente en un mapa que me ha traído hasta este punto, hasta esta guerra agravada por mis sentimientos particulares a golpe de brote sensible. Luego, …

LA JAURÍA

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SERIE:  ♀ Fémina

    A mi alrededor todo eran caras sin nombre, nombres sin cara, sin expresión, sin verdadera vida. Tampoco había en ellas ilusión, ni limpieza. Ni en los ojos, ni en sus movimientos. Era como si de pronto todos aquellos seres humanos se hubieran convertido en una jauría sin raciocinio, sin una gota de sensibilidad, ni de modales. Podría contar unos cincuenta ojos alrededor, que entre ellos no había ni un solo par que me inspirase ni una gota de confianza. Tampoco de simpatía, ni de admiración. Ni de tranquilidad. En todos ellos era capaz de ver la manifestación de los peores rasgos que puede acumular un hombre. No percibía pensamiento, ni cordura. Tampoco calidad ni naturalidad alguna en sus gestos. Eran para mí muñecos dotados de un pequeño motor en absoluto complicado y programados para efectuar cuatro o cinco movimientos como máximo. Movimientos básicos, estúpidos y en algún caso hasta altamente ridículos. Y a mi ver, siempre molestos. Recordé escenas de viejas pe…

DEJAR MARCHAR (o El fantasma de los roles de género)

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SERIE:  ♀ Fémina

     Hace un par de noches tuve una conversación con un amigo a cerca de la perspectiva masculina y del sentir más íntimo de estar con una mujer de fuerte atractivo para ellos. Con atractivo me refiero no solo al aspecto físico, sino especialmente a su interior. A su intelecto, su emotividad, su manera de conducirse en la vida, su profesionalidad. Me hablaba de que ese tipo de mujeres le atraían sobre manera. Que quedaba impresionado y fácilmente enganchado por ese perfil en el que la admiración por ella era fundamental. Y al oírlo recordé que a estas edades que yo frecuento, es decir, entre los hombres de mi edad, cada vez me topo con más casos similares. Me agrada. Me satisface que sea así, indiscutiblemente. Y encaja conmigo a la perfección, porque desde luego que yo me muevo en los mismos parámetros. Existe la atracción física, naturalmente, pero obligatoriamente he de sentirme interesada por su desarrollo interior: su inteligencia, sus inquietudes, su vida privad…

COMO DON QUIJOTE, ME ENGAÑO

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Cuando todo y todos me fallan, tengo mi escritura. He de confesar, por si alguien no lo sabe ya, que es mi refugio. El único lugar en el que resguardarme y la única actividad que consigue aplacarme cuando me siento inquieta. No podría explicar detalle por detalle el cambio que se produce en mí del antes al después de haber escrito algo, ni tampoco asegurar que es una medicina mágica que me cura del todo. Pero me calma. Mil veces he explicado el milagro que escribir provoca a quien lo lleva a cabo: aclara la mente, ordena las ideas, te guía a una solución,… Pero además de eso, general y sabido, brinda siempre algo más, de forma particular y personalizado, a cada ser que escribe. Cada uno sabrá. Por lo que a mí respecta, a mí me chuta, me droga y me hace creer que mi mensaje llega verdaderamente a los destinatarios elegidos. Me visita disfrazada con la sensación de que he podido compartir mis palabras, y hablar largo y tendido de mis preocupaciones. Lo expulso ahí afuera, creyendo…

PEQUEÑOS ESBOZOS: No me falta, me sobra

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Entre lo que me falta y lo que me sobra hay una notable diferencia, así que mucho ojo.
A razón,
De que no es lo mismo envolverse de carencias.  De rasgos no tenidos.  De que te falta gracia, ¡mi lindura!  O algún rasgo bonito aquí o allá.  O una pizca de aquello indescriptible, c’est que je ne sais quoi.  De que eso no es lo mismo, no, en absoluto, a que me sobre…
… alguna comedura de cabeza, esa desconfianza en tal o cual asunto. Algún que otro centímetro, en esa zona.  Algún kilo tal vez. De más, sí, claro. Que es por eso que sobra.  Un enfado a destiempo. Un diente mal sentado.  Una palabra fuerte. Insomnio o mal humor. Dos o tres cualidades, ¡que para qué tanto!  Y hasta romanticismo inalcanzable y ganas de querer.  Y de querer querer, de esas también. 

Que no es lo mismo, ¡ni hablar! Que a mí me falte algo a que me sobren rasgos, ¡déjate! Que esos ya iré soltándolos a medida que avanzo. 

MORIMOS DE SOLEDAD

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Qué sola está la gente. Qué desolada ya. Qué solitaria va.  Percibo una tremenda necesidad de contacto humano a cada paso. Tanta que asusta. A mí me asusta. Necesidad de roce de los cuerpos, en medio de una campo asolado también por una guerra fría al calor de la gente. Viajamos de uno en uno. Comemos de uno en uno. Vivimos de uno en uno. Aun acompañados. Nos sentimos tan solos que reforzamos la idea echando al que está al lado. Boicot exitoso ese. Muy exitoso, sí. ¡Vaya que si funciona! Pero Solo ante el peligro únicamente es el título de una película, porque tras ese gesto magníficamente interpretado se encuentra la ácida y áspera verdad de todo ello: enfermos de soledad. Así respiramos cada día y quejamos la noche. Solos. Dolorosa e inconformistamente solos. Deshaciendo de noche lo tejido de día. La realidad de todo es que morimos por una mirada diferente o por unas palabras de estima. ¡Yo!!!, ¡a mí!, ¡que se me vea! Por un elogio que alimente un rato. Por que nos hagan sentir alt…

PEQUEÑOS ESBOZOS: Entre entender y rendirse

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Entre entender y rendirse hay una finísima línea divisoria, tenue, azulada, acaso etérea, y con suerte apreciable a la luz de un golpe vital definitivo. También tenue, azulado. No tan etéreo. 
     Discernir entre un “las cosas han de ser así y así han de ser” y “de puro agotamiento ya he perdido la guerra” existe una frontera construida por miedo, por falta de autoconfianza, por cobardía, por pereza y desgaste, y por una pizca de ceguera ante la brevedad de esta vida nuestra. No voy a analizar si existen movimientos de tierra suficientemente fuertes como para tirar los pilares de ese muro, ni si ese material resulta sensible a algún elemento o no. De poco serviría. Y no me dejaría más tranquila. Tan solo ofrezco el planteamiento y formulo un hecho repetido en muchas vidas ya de las que me voy encontrando. Y es que es el hombre débil por naturaleza. Sensiblemente débil. Débilmente sensible. Y el daño, el enemigo, no lo encuentra ahí afuera, no. Lo lleva dentro. Consigo. Magnific…

CREO QUE VENDO SUEÑOS

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SERIE:  ♀ Fémina

     Creo que vendo sueños, pero preferiría vender historias reales. Bueno, una historia, la mía. De pie y erguida sobre mis dos piernas, mientras una golpea de insistente impaciencia contra el suelo. O mirando a la nada con este par de ojos según el humor con el que me haya levantado esa mañana. Y en cambio vendo sueños, porque no hay mejor ciego que el que no quiere ver y si lo hay, es uno que se pone la venda de las cosas bonitas. Y en ese sueño el ideal existe. Ya lo creo que existe. Para aplacar la sed. Y derrotar al hambre. Para ponerle fin, aunque sea un momento, a la miseria propia. Ideal. De la muerte. Te lo juro que sí. Es puro y limpio, risueño y bienintencionado, más hermoso por dentro que por fuera, y por fuera reluce. Educado. Ilustrado. Todo un amor de sueño. Que yo ya no me creo, la verdad. Nunca le hice gran caso realmente. Pero vive del aire, porque nadie se acuerda de darle de comer cuando despierta. ¡Como se sienten llenos, se les olvida el mundo! …

PALABRAS COMO EL ORO

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Si tomáramos bajo el microscopio el cien por cien de las palabras que nos dice y le decimos a la gente, a una persona concreta con la entablamos una conversación directa y pausada, ¿cuántas de ellas estarían plenas de contenido?, ¿cuántas serían realmente válidas por traducir un verdadero mensaje con una intención comunicativa concreta, veraz y profunda? Necesitaríamos un cedazo de los que usaban los buscadores de oro del salvaje Oeste americano para separar las pepitas de la arena y las piedras. De ese modo, en la superficie de la malla metálica quedarían las palabras válidas y contundentes, esas que entender, asimilar y fijar en la memoria. Mientras que a través de los pequeños orificios se irían todos aquellos sonidos vacíos de significado, fuera de contexto o dichos por decir.        Observé una conversación hace unas horas y me di cuenta de que, incluso vestida de charla amena y fluida, puede esta suponer un relleno de tiempo y de espacio en el que se sucede un tema tras o…

INTIMAR

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SERIE:  ♀ Fémina

     Estaba pensando que no sé por qué nos aferramos, enganchamos, encadenamos a veces, a una sola persona cuando tenemos la oportunidad de abrir el abanico y enriquecernos con las múltiples posibilidades que nos da la vida. Me refiero con ello a cerrar nuestro núcleo, en cuerpo, mente y alma. Las tradiciones han hecho que tendamos al inmovilismo, a un comportamiento estereotipado que impide que veamos a las personas que se esconden detrás de múltiples caras y cuerpos. Vemos hombres y mujeres, machos y hembras. Y aquí sí es cierto que nuestro animal interior tiene mucho que decir. Pero nuestro componente social colabora en ello y en un gran porcentaje. Llegamos a considerarlos ya como posibles amantes o posibles parejas, y eso hace que descartemos o aceptemos relacionarnos con ellas. Empiezo a entender, a sentir, que es un grave error. El hecho de que yo tenga pareja no debería impedir que me relacione con otros seres solo por el hecho de ser hombres y de que pueda qu…

RELATOS ENCRIPTADOS: El ladrón de almas

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Tenía la desfachatez de trabajar a plena luz del día, rodeado de gente y en pleno bullicio, pero eso no había sido siempre así. Le llevó un mes entero elegir el momento más adecuado del día para llevar a cabo su tarea. Durante un tiempo probó por las noches. Pensaba que la oscuridad y la tranquilidad de las calles cocinarían el ambiente perfecto para moverse si ser visto. Además a esas horas la gente se encontraba ya en sus casas con la guardia baja, descuidados y entregados al descanso de sus sentidos, por lo que podría agazaparse, y colarse por las ventanas y balcones sigilosamente. Allí, ante el descuido de todos se haría con su botín. Un par de almas que llevarse para su colección. Así lo hizo durante dieciséis días consecutivos. Salía de su casa al caer las diez de la noche, elegía a sus presas y regresaba con sus almas robadas ya de madrugada. Sin embargo, el experimento no funcionó. Cada domingo, día que se daba libre para esos menesteres, analizaba con detalle esas alma…

EL COLOR DE NUESTRA SOMBRA

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El polo positivo y el polo negativo. ¿Quién no lo tiene? ¿Tú serías capaz de decir sin dudar: “sí, yo soy buena persona”? Todos dudamos, aunque sea unos segundos. Aunque sepamos que sí, que lo somos. Porque nos vienen a la cabeza situaciones de las que nos sentimos culpables. Somos monedas con dos caras, indisolubles y complementarias. Y  es que, pensemos: ¡no existe ser en el mundo que logre ser bueno o malo en la totalidad de su existencia! Eso es imposible.  Todos desarrollamos todo tipo de comportamientos en función de lo que nos va tocando atravesar y de cómo sabemos apañárnoslas. Y es precisamente un tipo de actuación la que delimita la frontera de la otra. El límite del bien y del mal, del nuestro al menos. Y a propósito, he leído por ahí una leyenda que me ha parecido apasionante. Ya veréis lo bonita que es. Dice que nuestra sombra, esa figura alargada y parduzca que siempre nos acompaña, concentra todos nuestros pensamientos más grises. De ahí su color. Así, todo aque…

MIS CANCIONES (14): Wicked game

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WICKED GAME
The world was on fire and no one could save me but you
It's strange what desire will make foolish people do
I'd never dreamed that I'd meet somebody like you
And I'd never dreamed that I'd lose somebody like you No, I don't want to fall in love (this girl is only gonna break your heart)
No, I don't want to fall in love (this girl is only gonna break your heart)
With you
With you (this girl is only gonna break your heart) What a wicked game you played to make me feel this way
What a wicked thing to do to let me dream of you
What a wicked thing to say you never felt this way
What a wicked thing to do to make me dream of you And I don't want to fall in love (this girl is only gonna break your heart)
No, I don't want to fall in love (this girl is only gonna break your heart)
With you The world was on fire and no one could save me but you
It's strange what desire will make foolish people do
I'd never dreamed that I'd love somebod…

MÍRAME A LOS OJOS

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Mírame a los ojos. Aguanta la mirada. Firme. Directa. ¿Eres capaz? Mantener el tipo frente a frente, ojos contra ojos, en pugna, no es esta cosa fácil. Exige valentía, osadía tal vez, y una apuesta por desnudar las emociones, los sentimientos. ¿Te importa? Órdago a la grande y a ver quién gana. Supone entrega y constancia. Y fuerza. Porque unos ojos cristalinos alcanzan a comunicar todo aquello que los labios se niegan a pronunciar. Y es que los labios, a veces, son unos cobardes. O unos niños juguetones con su pizca de inconsciencia. Depende. Pero no los ojos, los ojos no. Ellos son viejos sabios, cuya misión ha sido verlo todo desde el principio de los tiempos. Por dentro y por fuera. Juegan, expresan intensamente, disimulan a veces si conviene. Son los encargados de enviar al interior la información recogida con detalle y atención, y los elegidos para lanzar afuera el latido interno de cada momento. Pero hay que ser valiente para ello, ya lo dije, para olvidarse del tiempo …

SI LA VIDA FUESE UNA PELÍCULA

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Si la vida fuese una película, yo elegiría ser la protagonista de una obra clásica en blanco y negro. De elegancia impoluta y sex appeal -o sexapil- en cada pequeño gesto. No querría ser una femme fatale de ideas retorcidas, eso no. Almas atormentadas y resentidas, casi siempre por la acción de algún hombre que la cosificó, para dejarla luego tirada en la cuneta. O inconformistas con aires de grandeza y ambición imparable, capaces de maquinar el crimen perfecto que las lleve a vivir en brazos del lujo. Nunca me gustó la gente que sueña con que la vida acabe convirtiéndole en alguien con riqueza y fortuna. No, no me gusta la gente que sueña con dinero o bienes materiales, me cansa y aburre. Además de otras cosas. Así que no querría protagonizar a una devoradora de hombres. Prefiero seducir de forma irremediable. Inevitable. Y a poder ser no darme cuenta de ello. Que no me lo cuenten. No necesito saberlo, aunque lo intuya. Basta con eso. Me quedo con los papeles de esas féminas …

CUESTIÓN DE COMPRENSIÓN

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Encuentro a muy poca gente por la que me encuentro realmente comprendida. Íntimamente entendida. En profundidad. Supongo que eso es algo nos ocurre a todos, pero algo me lo ha recordado hace un momento. Sé que llevo conmigo una insistencia constante en ser claramente vista por dentro por mi gente, y extrañamente obsesiva -y no tan recomendable-, en extenderlo al público ajeno. Pero sé que no durará siempre. Talón de Aquiles, pero me he prometido que mandaré al carajo todo aquello que me empuje a seguir con esa práctica de querer complacer bajo ataque de ansiedad. Le pondré fin a eso. Porque como una amiga me dijo ayer, quienes me quieren o hayan de quererme lo hacen con todas las consecuencias. “Contenta y huraña, justa e injusta, con el ojo pintado o sin pintar”, decía. No abunda quien comprende al otro en todo su espectro. Todos despotricamos, ya lo sé. Pero casi siempre ese sentido de incomprensión me ha venido dado al cuestionárseme ciertos hábitos, cualidades o defectos,…

LO QUE ME RODEA

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Hoy es un día normal. Quiero decir que es un simple viernes laborable sin visos especiales. La mañana está plomiza, creo que acabará lloviendo, porque soplan vientos de cambio. Comienzo la mañana paseando para sentarme después a desayunar en una terraza. Está llena. Algo tiene Santander que al menor atisbo de buena temperatura se atrinchera en las terrazas. A mi lado hay sentada una pareja. El primero de ellos llegó un ratito antes y pidió desayuno para ambos. El otro no tardó en aparecer. Tostada, croissant, cafés, sandwich. Copioso desayuno comido con ansias y con pinta de ser habitual, como desayuna la gente cuando alcanza la mediana edad, y le importa más bien poco nada que no sea disfrutar de los momentos simples y las cosas sencillas que reportan un placer inmediato. Hay sana complicidad entre estos dos hombres de expresión relajada y despreocupada. Intuyo que les une un vínculo sentimental en esa fase ya estabilizada, con la seguridad que da el saberse elegido por el otro …

LOS PLANES SECRETOS DE LAS COSAS

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Yo creo que nada sucede por casualidad. En el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos”. 
La sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón. 


     Cuántas veces he hablado del destino. Y cuántas he dudado de si existirá un designio escrito o bocetado por ahí para cada uno de nosotros, o si es, en cambio, un mecano que vamos construyendo día a día.  Pero ¿por qué no tomar ingredientes de ambos platos y sacar una hipótesis común? A mí esa idea de que las cosas, los acontecimientos, tengan un plan secreto, tramado en la intimidad y de antemano, me atrae como un imán. Es una idea salpicada de magia y de misterio, y supone además un relativo descanso para nosotros. Si los acontecimientos ya se las apañan por sí mismos, podemos dejar de obsesionarnos por que salgan de la forma que nos gustaría. Ellos ya lo tienen todo decidido. Y a partir de ahí, cuando nuestros asuntos se van definiendo, ahí ya actuamos en consecuencia. 
     ¿Qué es lo que hace que un proyecto salga…

NO ERES QUIEN DICEN QUE ERES. NO LE CREAS A NADIE

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No eres quien dicen que eres. No eres ese ser que describe tu familia. No eres el que cree tu madre, mucho menos quien dice tu padre. Ni eres eso define tu pareja, ni tus hermanos, ni tus hijos. En absoluto tus exparejas. Tampoco eres el amigo de tus amigos, quien cuentan tus compañeros de trabajo, ni quien describe con todo delicado detalle el que te hace terapia un par de tardes al mes. No eres ninguno de esos. Tal vez te pareces en algunos de esos aspectos, pero ese no eres tú. Y sin embargo, constantemente estás escuchando una nomenclatura identificativa, un conjunto de rasgos caracterizadores de tu personalidad que te ubican en el mundo. Todo el mundo parece tenerlo claro y como tal lo aceptas. Y te dices ser eso. Pero yerras el tiro. Así que ni siquiera eres quien tú dices ser, porque al hablar de ti mismo, tus palabras son solo el eco de lo que has oído de boca de los demás. Y me dirás: “¡pero es que yo me siento así!, siento que soy de esa manera”. Ya, ya lo sé. Pero re…