Entradas

Mostrando entradas de 2017

PEQUEÑOS ESBOZOS: Ordeno la vida una vez cada noche

Imagen
Remoloneo, me hago la despistada, busco excusas. Cualquier pretexto para no irme a dormir. Cada noche. 
    Y me gusta la noche, sí, me gusta demasiado. Cansada, con la mente perdida y lejana a la frecuencia habitual de lo cotidiano,… pero al caer el día encuentro mi momento. De vida, no de sueño. De pensar más profundo y procurar con calma hurgar en lo más íntimo. Y en medio de esa noche hallo el modo de ser más sincera conmigo. Tan solo yo conmigo. Y me ajusto las cuentas y procuro no mentirme. Pero todo de noche. Y el reloj… marca otra hora más. Y sigo sin dormirme. Pues me digo a mí misma todo aquello que una debe decirse sin miedo y sin rodeos. Ardiendo, a bocajarro. 
    Me cuesta ir a dormir, que sí,… que me cuesta. ¡Que he de ordenar las cosas! Que no hay asunto de mayor importancia que el de poner en su sitio el pensamiento y tomarle la tensión al sentimiento. Diastólica y sistólica. Y saber con rigor qué se cuece en mis huesos. Así que me mantengo con los ojos abiertos …

EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR

Imagen
El amor después del amor es cálido. Y potente. Y luminoso. Es tórrido y tierno a partes iguales. Es la estampa de nosotros dos sentados frente a una copa una noche de viernes, con mis piernas entre las tuyas y tus manos acariciándome los muslos. Es besarnos olvidándonos completa y voluntariamente de la gente que nos rodea y nos mira con envidia. (Porque así nos miran, tenlo en cuenta). Es una carcajada permanente. Una partida jugada sin nada que perder y mucho que ganar, sin saber que se juega, como lo hacen quienes ya han pasado por mucho y de pronto se encuentran con el cielo abierto y por sorpresa. Karma. Es una sensación de inicio que no se agota, una vuelta a los orígenes de nosotros mismos y un renacer a la vida con ganas. El amor después del amor somos nosotros dos envueltos en la complicidad de lo vivido y lo vivible. Es la expresión en un idioma que ambos conocemos y al fin hablamos. Juntos. Es encajar los cuerpos con violencia, las bocas con ternura, los abrazos sin t…

LA APÁTRIDA

Imagen
Siempre me ha resultado curioso no tener un sentimiento de pertenencia a ningún lugar. No lo tengo, de veras que no. O al menos yo no creo tenerlo. No lo percibo así. Nunca he sentido mi tierra de un modo visceral. Nací y vivo en el Norte y me gustan muchas de sus peculiaridades. Pero como me gustan las de otros lugares si voy a visitarlos y tengo la ocasión de disfrutarlos con un poco de calma. Tampoco me he sentido incondicional de ninguna ciudad, más allá de la raigambre que ofrece la vivencia presente. Quiero decir que, en el momento en el que soy habitante de una urbe precisa esa es mi ciudad. Lo es por cotidianidad, por el hecho de moverme entre sus calles y ser capaz de notarlas como mi contexto habitual, pero no por que por ello se desarrolle en mí un especial sentimiento de hogar, ni una emoción mayor que la que pudo provocarme un destino anterior. Si lo pienso, crecí en una ciudad distinta a la que hoy habito. En la primera pasé treinta y tantos años: infancia y juve…

CONVERSACIONES: Sigmund

Imagen
Sigmund, es la segunda vez hoy que estás en el candelero. Ya te he dicho más de una vez que en ocasiones hilas tan fino que partes la hebra, pero si hay una verdad entre todas tus ideas es esa de que las emociones no expresadas nunca mueren. Esa de que las enterramos vivas para ver más tarde cómo acaban sacando la cabeza con el peor de los aspectos(1). ¡Qué cierto!, ¡qué acierto, Sigmund! Será por eso que yo hablo y hablo, escribo y escribo, destripo y destripo. Porque cuando me topo con una emoción de las que inquietan y pinchan, mi cara empieza a amoldarse a un gesto rígido y a tomar un color amarillento, cetrino. Como si se tratase de una indigestión que no permite que te centres ni te concentres en nada absolutamente. Puedes percibirla dando vueltas en tu estómago como una única prenda atrapada en el tambor de una lavadora industrial. Tienes toda la razón, Sigmund, y es que es eterna, nunca muere, no. La dejamos encerrada en un zulo de menos de un metro cuadrado y acaba sufr…

POR EL RABILLO DEL OJO

Imagen
Hay una historia por ahí pululando, a la que yo he bautizado como La teoría del rabillo del ojo, que hace referencia a la inexistencia de las coincidencias personales. Al parecer se fundamenta en la opinión de, nada más y nada menos, Sigmund Freud que afirmaría que los seres humanos no nos encontramos por casualidad. Que no se da eso de chocarnos de pronto, repentina e inesperadamente, con quien será esencial en nuestra vida, sino que se trata de alguien con quien ya nos habíamos cruzado en algún momento anterior. Alguien a quien ya habíamos visto por el rabillo del ojo, sin apenas darnos cuenta, y a quien habíamos dejado pasar, pero que queda grabado en nuestra mente. Alguien que se aloja ahí, en un lugar de nuestro subconsciente y a quien, envueltos en nuestra vida cotidiana, comenzaremos a buscar sin saberlo y sin descanso hasta que al fin lo encontramos. Pura magia envuelta en ese mundo del estudio de la mente y que a mí me atrapa tantísimo, al pensar que no tenemos ni remo…

EL AMOR ES UN ARTE DE CARÁCTER REALISTA

Imagen
Siempre he considerado que el amor es un arte. Un arte franco y de estilo realista, absoluta y tremendamente realista, pero adornado con los recursos expresivos más bellos que podemos llegar a imaginar. El idealismo del que se habla solo es belleza, pues. Belleza y marketing de invención artística, en efecto, y datable hará ya unos siete siglos. Realmente no afecta a la sustancia de la que se compone el sentimiento amoroso sincero y natural. Es exaltación de lo que sentimos, arranques de pura felicidad y sana admiración. Es asirse a los elementos circundantes para ser capaces de explicar la dimensión de lo que sentimos por el otro, lo que nos hace sentir, lo que siente por nosotros. Es acudir al ornamento más hermoso para tratar de llegar a la aún más grande hermosura de ese amor. Y aunque bello, no es la esencia. Nos complace agasajarnos, ateclarnos, oír al otro bellas palabras y endulzarnos los días. Nos agrada un detalle, un regalo, un gesto. Y sentirnos atendidos por el otro…

RELATOS ENCRIPTADOS: Sabía que su profesión me traería problemas

Imagen
(I)
      Sabía que su profesión me traería problemas. Y no equivoqué ni un poquito, porque por culpa de eso nuestra comunicación se hacía casi imposible. Al principio no era así. Hablábamos durante horas y yo estaba entusiasmada con su capacidad de escucha. Conversábamos de todo. Del trabajo, de la familia, de los sentimientos, de los sueños por alcanzar y hasta de los pequeños demonios que todos llevamos dentro. Una maravilla. Tenía además la capacidad de aportarme su punto de vista sin que pareciera que me aleccionara o me dijese qué hacer. Era un consejero de excepción, pero sobre todo un buen escuchador. Pero  eso no duró mucho, más bien diría que fue una exhalación, porque enseguida empezó a mostrar su agotamiento y sus pocas ganas de oír retahílas de ningún tipo. Sufrió un cambió radical, dio un giro de ciento ochenta grados. Y yo ya ni siquiera le contaba mis problemas, porque en cuanto comenzaba con “¿sabes lo que me ha pasado?” o con un “hoy me siento muy decaída”, su cara se…

POR TODAS ESTAS COSAS

Imagen
Te quiero porque de veras quieres estar conmigo. Y lo estás y lo dices. Sin juegos de palabras, medias tintas ni ambages. Por saber lo que quieres y que eso sea yo. Punto de partido y de partida. Por no poner excusas ni marear perdices, de esas que acaban fugándose de la jaula una tarde de sol. Porque eres como el agua y no me bailas. Ni me pones en duda. Y me entiendes por dentro, hasta cuando no es fácil. Con toda sencillez. Y quieres entenderme, que es lo más importante.
Te quiero porque si hay obstáculos los vistes de peineta. Sin despeinarte apenas. Procesiones por dentro y viacrucis varios. Porque luchas por no perder tu risa aunque rujan tormentas de más de mil demonios. Por comerte este mundo hasta sin tener hambre, hasta sin tener sed. Aun no teniéndolas. Porque al quebrarse el cielo eres capaz de abrir un camino con luz hasta mis ojos. Y guardas para mí un claro despejado de aguaceros. 
Te quiero por sentirte afortunado, por querer conservarme. Por ser mi gran descubrimient…

SU TIEMPO JUNTO A MÍ

Imagen
De todo cuanto me da de sí mismo, me quedo con una cosa por encima de todas: su tiempo. Y es que es lo más preciado. Ese algo con carácter de esencia maravillosa que ya no volverá. Materia irrecuperable y que, no obstante, él comparte conmigo. 
Tiempo en el que se sienta frente a mí y, cruzando una pierna sobre la otra, me toma de la mano. A su lado un café. Solo, largo y con hielo. Y a charlar de la vida, la divina y la humana. Y de la nuestra, claro. ¿Y el café?… como nuestros besos. Constantes, a pequeños sorbos y sin prisa. O a tragos largos, depende. De esos con los que quieres despertarte y volver a la vida. Y volvemos a ella, ¡vaya que si volvemos!
Tiempo en el que me mira silencioso y me dirige una media sonrisa discreta y tranquila, sin muecas. Natural, relajada. Y me va recorriendo con sus dedos la piel, dibujando mis hombros y un collar en torno a mi clavícula, mientras cierro los ojos y vivo. Que entre sus manos vivo, eso lo juro. Y al mirarlo a los ojos, esos en los que …

LAS VAN A SEGUIR MATANDO, SI TÚ NO TE MUEVES

Imagen
Para ELLA.  Por su valor, su tesón y su enorme belleza interior.
SERIE:  ♀ Fémina
PRÓLOGO
     No podría meter letras a este asunto sin comenzar por el principio. Esto va de violencia machista. No de violencia de género, ni de violencia doméstica,… sino de violencia machista. Concreta y específicamente. Que no es decir lo mismo, ni sus términos precisan igual. Durante algún tiempo abordé este tema tratando siempre de mencionar que junto al espanto de la violencia machista hacia las mujeres, existían también casos de malos tratos de mujeres a hombres y que no era mi intención volverles la cara. Me esforzaba tremendamente en remarcar que mi repulsa era idéntica en ambos casos, independientemente del sexo, del número de víctimas o de las muy distintas cifras de seis hombres asesinados a manos de sus parejas o exparejas (mujeres u hombres), por cada sesenta mujeres. Siempre he pensado que una víctima ya es única de por sí, y que una ya es demasiado. Del mismo modo, señalaba, a quienes me lo …

SIN PERDÓN

Imagen
Ciertamente, amiga. Yo no soy Dios para perdonar a nadie el agravio causado, el daño infringido o la herida provocada. Ni estoy en la obligación de hacerlo, ni se me puede juzgar por negarme a ello. Tampoco si accedo a perdonar y pasar página para siempre. En cada caso, yo decido. Y seguiré haciéndolo según me pida el cuerpo y lo merezca el subsidiario. Sé a estas alturas ya de sobra que una vez que se perdona, la mente se libera. Y que es el perdón beneficio para uno mismo más que para el perdonado. Ese suele no disfrutarlo ya, se encuentra ausente hace tiempo; de hecho no suele ni enterarse siquiera. Es una acción llevada a cabo a toro pasado y a distancia. Y también a estas alturas he repetido ya docenas de veces que el camino correcto es entender para perdonar y perdonar para crecer y, como digo, liberarse. Pero me doy cuenta de algo últimamente y es que a mí se me ha quedado parte de ello en el camino, parte de esa capacidad y de ese altruismo. No sé dónde está, ni si vo…

¿QUIERES TERMINAR CON LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN?

Imagen
SERIE:  ♀ Fémina

      ¿Me servirá de algo encontrar las causas? De tanto odio entre sexos, desigualdades, reproches cotidianos y normalizados,… Y aún peor, de los variados abusos íntimos o públicos, de faltas de respeto a lo esencial y eminentemente humano. No lo puedo evitar, me lo pregunto y mucho. Me pregunto los porqués como si con ello la solución viniese dada. Y tal vez, en parte. ¿Por qué se humilla?, ¿por qué algunos se creen con derecho a disponer de otros para su satisfacción?, ¿por qué se abusa sexualmente?, ¿por qué se viola?, ¿por qué se inquiere y juzga al agredido?, ¿por qué se enseña a ser víctimas, a defenderse, en lugar de al agresor a no agredir? Fundamentalmente porque se puede. Sí, lamentablemente se puede. Porque “las cosas siempre han sido así”. Porque la estructura social en la que vivimos así lo ha establecido, permitido y fomentado desde que… ¡desde que nació como tal! Porque mucho más allá de razas, etnias u otras razones antropológicas, existe desde siempr…