LA ECUACIÓN DE DIRAC: (∂ + m) ψ = 0

By MARÍA GARCÍA BARANDA - junio 11, 2017




     Hoy he leído esto por ahí y he decido enamorarme de la física. Y entender que una mujer de letras como yo puede también sucumbir a la ciencia cuando descubre que hay poesía en ella. Porque la ciencia es vida. Y en la vida hay poesía, ¿sabéis? (Está por todas partes). Pues bien, hoy he descubierto la Ecuación de Dirac, y me encuentro absolutamente fascinada por ella, ya que es un desafío abierto y valiente a las distancias, y un canto a las uniones indisolubles del alma. ¿Hay algo más bonito que saber que algo te une a otra persona de por vida como si fueseis un mismo ente? O mejor dicho, saber que en algún momento del camino compartisteis un extracto, una esencia tan auténtica y secreta de vuestros interiores, que siempre perdurará ese efecto espejo entre ambos. Siempre acaricié esta idea y sé que existe, lo sé, porque siempre tuve el pálpito de que cuando dos cuerpos concretos se rozan y despiertan al tiempo y mutuamente de sus respectivos letargos, cuando transfieren su energía el uno en el otro, están intercambiando vida e contagiándose de sus percepciones vitales. Y eso es elemento no retornable. Ahora la física me constata lo que antes la literatura me enseñó. Y es que, ¿cuánto tiempo hemos pasado en silencio y separados sintiéndonos muy cerca, sintiendo al otro a pesar de la presencia de cuchillos afilados? Eso no pasa porque sí, no es sencillo obviar las interferencias ni los conflictos. Tampoco es fácil aislarse al dolor o a las ganas, a los tropiezos, ni a los asuntos pendientes de solucionar. No es simple la tarea de no dejarse arrastrar por la inseguridad, por el miedo a ser olvidado, por las interpretaciones que nos llevan a ideas equívocas. No lo es. Así que no creo que sea el azar el que cruza a dos seres para ser atravesados por la Ecuación de Dirac, sino una confluencia de circunstancias preestablecidas que provocan la acción en el momento exacto, y que alimentan la estela que hará que se encuentren conectados para siempre.





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