NO ME PREGUNTES CUÁNDO, NI EL PORQUÉ, NI EN QUÉ MODO

Y no me importa cuándo, ni el porqué, ni en qué modo,
sus sentires más negros, sus heridas de guerra, su juicio más cruento.
Hay un límite más allá de esta niebla que no me pertenece,
ni me llama a adentrarme entre los árboles
humedecidos por una lluvia que no invocó mi voz.

No me preguntes cuándo, ni el porqué, ni en qué modo
he llegado a esta orilla.
Yo que recorro con mis dedos el filo
de las resplandecientes hojas de algún libro marchito
no encuentro las palabras ocultas en sus versos sublimes.
Tal vez mañana, con el primer suspiro, extienda mis abrazos
y halle el modo de darle mi voz al pensamiento.

Pero no hoy. No me preguntes cuándo, ni el porqué, ni en qué modo
te he mirado a los ojos y me he sentido en casa.
A pesar del silencio, de lo aún no sentido y lo no compartido
echo a un lado los daños infringidos por otros
y me asomo a tus labios, intentando callarte con un beso.

No me preguntes cuándo, ni el porqué, ni en qué modo.
Pregúntame mañana acaso, cuando nos despertemos
fundidos aún extraños y al mirarme descubras si te has enamorado.




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