PEQUEÑOS ESBOZOS: Varias lecciones de vida y un secreto.

By MARÍA GARCÍA BARANDA - marzo 08, 2018


He aprendido...

Que a lo largo de una vida puede sucederte prácticamente de todo.
Que casi nada puede darse por sentado.
Que lo efímero a veces se convierte en eterno y lo eterno en transitorio.
Que no conviene esperar nada y que lo inesperado también sucede.
Que la soledad puede doler horrores y también convertirse en necesidad imprescindible.
Que a quien más se ama es a uno mismo y que uno mismo también puede ser el peor de tus enemigos.
Que existen heridas de guerra que nunca se cierran y que aprendemos a caminar sobre sus cicatrices.
Que hay daños profundos que nunca se superan e inseguridades con las que bailamos un vals a diario. 
Que todos tenemos dos o tres temores que nos toman del cuello y nos quitan el aire un par de veces al día. 
Que estamos más solos de lo que reconocemos y que sin estarlo hay días en los que nos gana la partida la melancolía.
Que fiarse de la vida es un imposible y creerse todo hasta el tuétano más común de lo que debería.
Que las mentiras tienen las patitas muy cortas o bien llevan botas de siete leguas.
Que hasta el más tonto hace relojes y que hasta un reloj parado da bien la hora al menos un par de veces al día.
Que a engañar sabemos todos y a ser leales muy pocos.
Que el verbo merecer es un ansiolítico y que estos se recetan por docenas.
Que no existe un contrato en el que ponga que todo va a ir bien, ni cómo, cuándo y dónde.
Que se pide cuando ya no hay remedio, que si pides ya no tiene gracia y que si no lo haces, mal han de adivinarte.
Que donde aquel dijo “digo”, al poco dijo “Diego”.
Que leer y viajar, y cantar, y escribir sirven para evadirse y que evadirse es algo que solo dura un rato.
Que las lecciones nunca se terminan y que jamás nos sirven para no tropezarnos de nuevo.

Y que entre todo ello, entre todo este lío, solo importa una cosa que,… que mejor me la callo y la guardo conmigo. Que es un secreto. 






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