LA DEUDA DE MI NAVIDAD 🎄🎅☃️

By MARÍA GARCÍA BARANDA - diciembre 24, 2017




      Mi Navidad de este año me la debía la vida. Y con intereses. Hacía tiempo que mantenía conmigo una deuda pagadera a la que no puso fecha, pero finalmente este año ha comenzado a saldarla. ¡Albricias! Llegó diciembre. Y llegó el invierno. Y con ellos la Navidad. Sabemos que esta fecha es cuanto menos delicada para casi todos. Impone. Da respeto. A poco que acumulemos vida, es el momento del año más calibrado y mirado con lupa de todos. Y es que no solamente trae consigo sentimientos por sí mismo, sino que es capaz de provocar que nos pongamos en guardia a observar cómo nos sentimos, y aún más, cómo hemos de sentirnos. La Navidad ha sido desde siempre la niña mimada de las celebraciones. Envuelta entre algodones, de ella se espera lo mejor y se teme lo peor. Más allá de creencias, más allá de los tópicos, costumbres, tradiciones y hasta poses, es una fecha madre en las relaciones humanas de la cultura occidental. Se ama tanto como se aborrece. Y se aguarda tanto como se teme. Desde el mes de noviembre el viento comienza a traer el sonido de frases con las que la gente se pregunta sobre el color de su próxima Navidad. “¿Me toca una Navidad feliz?”, “¿me siento solo?”, “¿quiero que pasen rápido?”, “¿las disfrutaré como una niña?” Y ajustamos cuentas. ¡Vaya que sí! Y hasta nos predisponemos a que sean blancas blanquísimas o negras como la noche más oscura. 
      Así que, con tal panorama, resulta que mi caso es uno entre mil. Uno más en el que me ha tocado vivir Navidades con todas las emociones posibles. Maravillosas, dolorosísimas, eufóricas, risueñas y vacías. De todo tono, timbre de voz, textura, sabor, olor y color. Entusiasta como soy, he puesto parte de mí en las celebraciones con los míos prácticamente siempre. He saboreado cada momento, cada preparativo. He despertado por las mañanas con nervios en el estómago pensando en ese plato que quería cocinar y poniendo en guardia militar a todo el mundo, en ese regalo por preparar, o en algún detalle recién ideado. Y me he sentido afortunada por vivirlo así. Con la misma ilusión de cuando era niña, con el ímpetu que le pongo prácticamente a todo. Y del mismo modo he sabido amanecer sin demasiadas ganas, suspirar durante todo el día y sentirme terriblemente triste. Y sola. Y desilusionada. Y rota en mil pedazos. He sabido llegar hasta el momento previo de reunirme con los míos llorando con desconsuelo, para tratar de recomponerme después. Volver a arreglarme echando mano de mis dotes. Maquillarme, disimular las marcas de ese llanto, taparme las ojeras, pintarme las pestañas, vestirme de colores, y sentarme a cenar y a refugiarme en ellos. Feliz y amparada por tenerlos, pero frágil y triste por dentro porque atravesaba momentos terriblemente grises para mí. Y es ley de vida, a todos nos ocurre, pero han sido muchos, demasiados los años apagados. Y no me importa compartirlo, porque sé que es humano. Y natural. Y sé también que son muchos los que lo viven de ese modo y que pasará. Se me ha hecho largo el trayecto hasta llegar aquí y recuperar mi Navidad. Pero aquí estoy. 

      La vida me debía una Navidad feliz hacía ya unos cuantos años, sí. Bastantes, de hecho. Y ella sabía que tarde o temprano habría de pagármela, pero le ha costado. Ha estado haciéndose la remolona y la tardía. Se ha hecho derrogar. Y yo, yo he resistido y me he mantenido a la espera de que hiciese su parte, mientras ponía de la mía todo y más. Y al fin este año se ha dignado a, como dije, saldar su deuda. Y con creces. Ya tengo mi Navidad. Mi Navidad feliz en la que me siento la mujer más afortunada del mundo y las más querida. Plena. En la que me siento profundamente enamorada y más yo que nunca. En la que siento que el corazón me estalla de felicidad “todos los días y a todas horas”, de ganas, de vida, de presente y de futuro… de Amor. De ti y contigo. Mi Navidad al fin. Esa en la que el karma ha hecho su trabajo. Aunque pensándolo bien, ahora lo entiendo todo, porque el Karma eres Tú, ¿verdad que sí?

Felices Navidades a todos.
🎄🎅☃️






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