EL 13. JORNADA DE REFLEXIÓN

Si mañana es 14 de febrero, ¿hoy, día 13, ha sido jornada de reflexión? Indiscutible y rotundamente sí. Porque estemos en el lugar que estemos, sea cual sea el momento que estemos atravesando, hoy ha podido ser un día para reflexionar sobre eso que mañana parece celebrarse a bombo y platillo en los escaparates, pero que desde luego para mí -y para tantos otros- se encuentra en lo más íntimo de cada uno. Pero reflexión toca.
   ¿Que estás enamorado y vives una apasionante y entregada historia de amor? Es momento de reflexionar sobre el avance, la mejora, el crecimiento de ese amor.
  ¿Que en estos momentos vives en soledad y no hay nadie en tu vida? Reflexión sobre cómo aumentar tu amor en ti, cómo disfrutar de tu estado actual y qué tipo de amor quieres a tu lado. Si hubiese de llegar.
    ¿Qué te has visto durante mucho tiempo como un náufrago de amores convulsos? Tiempo para reflexionar sobre el lugar que ha de ocupar cada una de esas personas en tu vida. Con calma. Con paz interior. Con el amor que se merecen, en su intensidad, medida y proporciones justas. Siempre contigo, pero en el espacio que los nuevos tiempos les hayan otorgado.
     ¿Qué comienzas a sentir no sabes bien el qué? Tiempo para la reflexión de que has de vivir cada momento con los ojos bien abiertos y los oídos bien atentos. Que el hoy se va muy rápido. Y jamás vuelve. Y si estás ahí, habrá que degustar qué se cocina.

   Que el amor avanza. Llega, se va. Se queda o se transforma. Que oponemos resistencia a tenerlo, a sentirlo, pero sobre todo a perderlo. Que quienes estuvieron nunca se irán del todo y eso es lo bueno. Que se transformará nuestro universo, nuestro modo de amar, nuestros sentidos. Que hay mil formas de amar y todas valen. Que nunca son las mismas, ni nunca permanecen inmutables. Que nacen, crecen y se mueren. Que este mundo está lleno de amores transformados. Que terminaron su papel, su cometido. Con otra relevancia, acaso, pero ahí al lado. Y descubren que existe un nuevo espacio, allí en nuestro interior con algo incomprensible. Que hay que reflexionar sobre ese todo, para después saber que sentir es lo que importa.

     Porque mi mundo se compone del eco de un latido que todo lo invade. Y lo demás me trae sin cuidado.





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