MI DESEO DE PIEL. INTIMÍSIMO

By MARÍA GARCÍA BARANDA - febrero 22, 2018




Si tuviera que pedir un deseo…
sería no generar nunca el más mínimo centímetro de duda,
resultar transparente en lo esencial, pura,
hacer de mis gestos un elemento férreo y no maleable
y de mis palabras un juramento de fe absoluta.
Sin dobles intenciones, ni daños, ni malos entendidos.
Sin matices confusos.

Si tuviera que pedir un deseo…
sería ser capaz de no ser nunca injusta,
de no emitir juicio alguno a destiempo,
de no descontrolar mis reacciones,
ni dejar que me venzan jamás de los jamases
los miedos,
ni actuar sin pensar. Sin inquietudes vanas.
Sin reproches ni errores. Ni pequeños detalles
que no son importantes.

Si tuviera que pedir un deseo...
sería que mis miradas fueran acumulables
en un preciado bien inagotable
del que dar de beber en los días más tristes,
que mis besos más tibios alimentasen los besos del mañana,
y mis abrazos apuntalasen lo que haya de venir.
Alcanzar con mi voz la llave para ser comprendida
eternamente y a través de mi piel.
Y dar con ello abrigo a tus desvelos.

Si tuviera que pedir un deseo…
sería ser leída tan solo por un rato y en secreto,
y permitir que veas lo que se encuentra en mí.
Pero hacerte llegar justamente hasta el tuétano,
completa y llanamente. Íntimamente.
Que yo quiero que veas.
Y así, memorizable yo, ser por siempre sabida,
intuida, cristalina por aquel que yo amo.

¿Y de mí?, ¿desde mí? Cien por cien a la inversa.

Si tuviera que pedir un deseo…
tan de mí. Y tan mío.
Para toda la vida.
Mi deseo de piel. Intimísimo.





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