NOCTURNO XII

   Hace ya un rato que cayó la media noche de un viernes insólito. No sabría definir mis sensaciones, pero hoy quise alejarme deliberadamente de un estridente ruido cubierto de neblina. Para ello me he conducido deslizándome tan solo con las puntas de mis pies, etérea y sigilosa para no despertar las inquietudes. Shhh… 
   Acuso un cansancio traicionero, acumulado a lo largo de un número infinito de días. En este instante podría incluso jurar que, por un extraño espejismo inconsciente, cada uno de ellos dobló sus horas con una incontrolable actividad mental. 
   Y no es el cuerpo el que hoy me pesa, es un ejército imbatible de impíos pensamientos, empeñados en atacar cruelmente mi descanso. En contraste, no siento sueño y pasaría gustosa en vela las horas que le restan a esta madrugada. Mi dedo acusador apunta a anárquicas ideas que, alineadas sin orden ni concierto, desfilan una a una ante mis ojos. No sería mala solución convencerlas para que se replieguen y huyan en franca retirada; al menos hasta que asomen los primeros rayos de la mañana. 
   (Quedaos quietas, no hagáis ruido y prometo colocaros mañana en vuestro estante correspondiente. Unas junto a mis libros, entre mis notas otras y las más numerosas en una caja de color blanco roto, en cuya etiqueta reza: “paciente calma”) 
  
AUDIO RELATO  - Música: Samba Pa'ti, Carlos Santana.
 
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