NADIE EQUIVOCÓ MI HISTORIA

   





       El que escribió mi historia se confundió de día. Algo ocurrió con unas cuantas páginas, que ahora resulta que me pasa todo descompensado. O no llego, o me paso. O voy tarde o no hay nadie allí aún. Suena el despertador y me quedo dormida. Tengo algún día libre y estoy ya en pie cuando aún no ha amanecido. Preparo todo aquí y la fiesta está allí. Conduzco hasta el lugar y ya se han ido todos. Algo raro me ocurre. Un verdadero caos. O quizás antes,… tal vez fuera así antes.
    … O eso pensé algún tiempo, pero esperad, que ya no pienso así. Porque,… ¿y si fuera que el resto es quien va a contrapié? ¿Y si se mueven todos sin sentido del ritmo? Por inercia, rutina, por quedar bien entre ellos. Sí, puede que sea eso. Eso va a ser. Yo no voy a la contra, ya me di cuenta. Así como que nadie me escribió qué habría de pasarme. Pero es lógico, porque… ¿a que no resulta imaginable que yo le permitiera a alguien tomar papel y lápiz y escribirla por mí?, ¿a que no? De ninguna manera. Antes muerta. Pues bien, aclarado el error, puedo decir bien alto: nadie escribió mi historia, esa salió de mí. Punto a coma, tilde a letra. Enterita, enterita. Salió, sale y saldrá. La cambio sin descanso las veces que haga falta para no perder nada, ni una gota de vida. Ni una gota de ganas. Ni una gota de amor. Ni una gota de ti. Que si lo que antes creía que no salía bien, me he dado cuenta ya que era a propósito. Cada error, cada fallo, cada enfado y cada llanto. Cada ser que no fue. Cada día no preciso. Cada mal pensamiento, cada vuelta al amor. Porque paso a pasito, escalón a escalón, todo me llevó a ti. Primero a conocerte. Después a descubrirte. Más tarde a ilusionarme. Tras eso, a enamorarme y a quererte. Y a amarte. Era ese mi porqué, la razón de que todo sucediera al revés, de que nada tuviera este sentido antes. Antes no estabas tú. Antes todo era menos. Hasta que apareciste. Y me dispuse a acompañar tus días y tus noches. ¿Cerca?, pues cerca. ¿Alejada?, más lejos. En silencio o hablando. Riendo. Presuponiendo. Montando historias disparatadas. O entendiendo el dolor. De tu parte y la mía. Todo tiene un porqué. Todo tiene sus pasos. Sus ritmos. Sus momentos. ¿Y cómo puede ser que después de este tiempo, de las dificultades, de todo lo anhelado, seas parte de mí tan arraigada? Pues así es. Que yo escribí mi historia y tú conmigo. Que tú hiciste la tuya y yo contigo. Te quiero más Amor, de lo supuesto. Te entiendo hoy, Amor, bastante más que entonces. Y te siento tan cerca, tan cerquita, que a veces no distingo al mirarme por dentro. Y eso,… eso te lo prometo. 


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