A CADA MAL SU MEDICINA

Cuando parezca que la vida se disparata, haz tú un disparate aún mayor. Sí, sí... mucho mayor. Ciégate. Da un golpe de efecto. Y tira por la calle de enmedio.

Cuando la gente pierda su memoria emocional, trabájate tú una buena amnesia selectiva, de esas que sacan afuera importancias y prioridades muy específicas, de esas que te sientan a ti mismo en la balanza y hacen retumbar el platillo en el que tú reinas.

Cuando el frío salga a la calle a cruzarse contigo, sorpréndele con un buen abrigo e indiferencia. Salta y baila. Acumula calorías bajo tu atuendo y dosifícalas, porque el invierno es largo, pero tremendamente hermoso.

Cuando la brújula humana revolucione el sentido de sus agujas y pierda el referente polar, con toda calma rompe el cristal y cambia de rumbo a nuevas y deslumbrantes tierras.

Cuando escuches canciones que no emocionan tu piel, baja su volumen, canta tú más alto y crea tu propia melodía.

Cuando te ofrezcan por valiosas algunas palabras vacuas, no les eches cuentas ni energía, que solo es ruido despojado de sentimiento. Elabora tú un mensaje potente y tatúalo  en tu piel y en sitio bien visible.

Cuando vislumbres en el horizonte señales de sequía de sentido común, saca tus víveres y refréscate con tus propias ideas. Recuerda que son intransferibles y que has de guardarlas celosamente para ti. Al ladrón, estopa. Y al goloso, dieta... ¡tacañea!



Así que...
... ¡disparátate, hazte amnésico, abrígate y visita tierras desconocias, canta y ensordécete a los ruidos, tatúate tu mantra, refréscate de ideas y sé tacaño! Hazlo. Y tras todo ello, cuando veas en la cara de algunas gentes los ojos de lo inesperado y una expresión de extrañeza, justo entonces sabrás que lo has logrado. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ADULTO ES UN NIÑO ESTROPEADO

DOCENTES NO DECENTES

LA EDUCACIÓN DE UN PAÍS NO ES SINO EL REFLEJO DE LA SOCIEDAD QUE LO HABITA (Primera parte)