PEQUEÑOS ESBOZOS (I): Evaporar la pérdida

Domingo, 16 de octubre de 2016.

Abrí los ojos a duras penas y antes de despertar mis sentidos, recordé que había soñado. Caminaba de noche por calles concurridas y acechaba el peligro. Me cruzaba con pequeños grupos de gente amenazante que portaban armas blancas e intentaban asaltarme. Conseguía escapar. Una y otra vez. Volvían a intentarlo y de nuevo escapaba. 

Acudí a consultar su significado, para saber que una amenaza de asalto o atraco no es otra cosa que el temor a una pérdida importante. Por lo tanto, me resistía en sueños y escapaba al temor. Abortaba su intento. Lo boicoteaba.

En el sueño acababa haciendo las paces con los agresores. Decidieron claudicar y no asaltarme, porque según dijeron, no me lo merecía. Mi pérdida, pues, se evaporó. No hubo tal. No merecía perder algo tan valioso.




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