RELATOS ENCRIPTADOS: INDELEBLE



     Pasó la goma de borrar con firmeza, casi deteniéndose letra por letra para eliminar las marcas, pero la escritura se había hecho con fuerza. Lo escrito había hundido el papel y aún quedaban señales del carbón del lápiz. O bien la goma era de mala calidad o bien las palabras se empeñaban en salir a luz una vez fingida su desaparición. Era un renglón, tan solo un renglón sobre una hoja de papel blanca, pero se resistía. Volvió a hacer el gesto, de izquierda a derecha, en la misma dirección en la que se escribe con nuestro alfabeto, pero esta vez con más ahínco y arriesgándose a romper el papel. Después pasó la mano de canto, apoyando el dedo meñique perpendicularmente para retirar los restos de goma. Pero a medida que avanzaba, cada vez que alcanzaba la siguiente palabra, la anterior volvía a la superficie. Es cierto que el tono era algo tenue, pero se imprimía con la suficiente intensidad para permitir que fuera leído. Breve, seco. Sombrío, seguramente. Extraño. Pero lo cierto es que ahora no podía saber con exactitud lo que allí constaba, ni qué decía esa expresión. Lo supo, lo supo solo durante un instante, pero tal había sido su empeño en borrarlo que ahora de donde había desaparecido era de su cabeza. Tampoco podía acudir ya al papel para volver a leerlo, dado que tan solo permaneció allí hasta unos segundos después de despertar. El contenido ahora era un misterio y a pesar de esforzarse en recuperarlo era inútil. Se levantó de la cama. Miró por la ventana. Llovía a cántaros y hacía frío. El día se presentaba crudo, crudísimo. Seguramente tanto como el oculto mensaje que había intentado borrar. Se despidió de la idea de traducirlo. La dejó marchar. A lo mejor en el próximo sueño reaparece. O a lo mejor su destino es no ser descifrado nunca, a pesar de intentarlo, a pesar de pelear por ser indeleble. Quién sabe. 







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