PEQUEÑOS ESBOZOS (IV) - Mentalmente

    Hace un instante he cerrado mis ojos unos segundos para poder aislarme de lo que ocurría a mi alrededor. He sentido que todo me estorbaba. Cada voz, cada cara, cada sonido emitido con el único fin de distraer mi atención. De pronto he notado un escalofrío recorriéndome todo el cuerpo y un ardor potente en la boca del estómago. Ya podrían haber dicho mi nombre a gritos, que no habría atendido la llamada. Creo que ni siquiera lo habría oido. El caso es que justo en ese momento he necesitado estar conmigo misma aunque solo fuese por un pequeño instante y sentir. Ha sido algo que he hecho sin pensar, sin pretenderlo ni planearlo. Algo instintivo, físico y emocional al tiempo: cerrar mis ojos, respirar profundo y hacer viajar mi mente. Y ha viajado, en efecto. Se ha ido lejos. Lejos de donde estoy en este momento. Lejos de donde se encuentra mi cuerpo. Se ha ido justo al lugar en el que querría estar hoy. 

    Me pregunto si cuando sucede algo así, en ese lugar puede sentirse esa presencia. Me pregunto si cuando he viajado mentalmente hasta allí, han podido sentirme. No lo sé. Me quedo con la duda.





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