LEO PORQUE ESTOY MALITA

    

Fuente:  Una botica literaria que puede curar casi todo, ABC.
http://www.abc.es/cultura/libros/abci-botica-literaria-puede-curar-casi-todo-201704180223_noticia.html


     Me gustan los libros porque me curan. Y me pase lo que me pase, algo es seguro, y es que antes le sucedió a alguien más. Así que si estoy malita, si me amenaza el insomnio, si me duele el corazón, si me brotan las lágrimas, si siento celos, si me ahoga el estrés,… sea lo que sea lo que me suceda, leo. Y así, al entrar en el libro y presentarme este a sus habitantes, al conocernos al fin y compartirnos, identifico en él lo que me ocurre. ¿O será a la inversa? Tal vez sí, tal vez es el personaje quien pasa la mano por mi cabeza y suavemente me acaricia el pelo para decirme que no me preocupe y que allí, donde yo estoy, hay muchos más. Incluido él. A partir de ese instante todo es una cura. ¿Cómo? Muy sencillo. De todos es sabido que entrar en los problemas de los demás ayuda a minimizar los propios, que verlo con objetiva distancia da perspectiva de conjunto clara, que observar sus soluciones nos da ideas a aplicar y que permanecer a su lado cuando son engullidos por su enfermedad nos enseña justamente lo que no hemos de hacer. Hay un libro para cada mal y cientos de personajes medicina. Si andamos listos, claro, y estamos dispuestos a aprender mientras, como ya dije, nos evadimos y entretenemos. ¿Cómo voy a saber yo cómo salir de los celos enfermizos?, ¿o del miedo a volar?, ¿o de la hiperprotección de mis seres queridos?,... Todo está escrito ya. Y líbrenme de convertirme en una Bovary o en una Ana Ozores, por poner un par de ejemplos.
 
   Los libros curan sí, y de hecho muchos así lo vemos. Desde tiempos remotos la lectura es terapéutica, pero más allá de eso, navegando entre las estanterías pueden llegar a nuestras manos letras con filias y fobias de lo más curiosas, males universales y atemporales, y remedios más o menos ortodoxos. La sorpresa está servida, eso es leer. Lo que haya de llegar llegará a ti sin pedirlo. O en caso de necesidad podemos hacer el camino inverso y acudir, como si de un Vademecum se tratase a buscar la dolencia y su tratamiento curativo. Se le ha ocurrido a la editorial Siruela al publicar  Manual de remedios literarios. Cómo curarnos con los libros, de Ella Berthoud y Susan Elderkin. Orden alfabético para esos males y obra remedio. ¿Es o no es fantástico? Veré si me hago con un ejemplar... Porque sí, los libros curan o mejor dicho, los libros enseñan que uno puede aprender a curarse de sus neuras y sus achaques. 


ANEXO
Dejo aquí una muestra de recomendaciones…

1- Para sobrellevar el amor no correspondido: Las penas del joven Werther, de Goethe.
2- Para remediar el absurdo de la existencia: La vida: instrucciones de uso, de Georges Perec.
3- Para no quedarse sin palabras: Lolita, de Vladimir Nabokov.
4- Para moderar el optimismo: Cándido, de Voltaire.
5- Síndrome de la página en blanco: El castillo soñado, de Dodie Smith.
6- Contra el enfado: El viejo y el mar, de Ernest Hemingway.
7- Para las crisis de identidad: La metamorfosis, de Kafka.
8- Para luchar contra el insomnio: El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa.
9- Ante la pérdida de memoria: El innombrable, de Samuel Beckett.
10- Para remediar la misantropía: El elegido, de Thomans Mann.




CONMEMORANDO EL DÍA DEL LIBRO (23 de abril)
Día 2: martes 18 de abril.







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