LOS PLANES SECRETOS DE LAS COSAS



Maori Sakai




Yo creo que nada sucede por casualidad. En el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos”. 

La sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón. 



     Cuántas veces he hablado del destino. Y cuántas he dudado de si existirá un designio escrito o bocetado por ahí para cada uno de nosotros, o si es, en cambio, un mecano que vamos construyendo día a día.  Pero ¿por qué no tomar ingredientes de ambos platos y sacar una hipótesis común? A mí esa idea de que las cosas, los acontecimientos, tengan un plan secreto, tramado en la intimidad y de antemano, me atrae como un imán. Es una idea salpicada de magia y de misterio, y supone además un relativo descanso para nosotros. Si los acontecimientos ya se las apañan por sí mismos, podemos dejar de obsesionarnos por que salgan de la forma que nos gustaría. Ellos ya lo tienen todo decidido. Y a partir de ahí, cuando nuestros asuntos se van definiendo, ahí ya actuamos en consecuencia. 

     ¿Qué es lo que hace que un proyecto salga adelante y otro no, que un producto se venda y otro no? ¿Qué es lo que hace que nos encontremos repentinamente con una persona a la que queríamos ver?, ¿y que no encontremos ni debajo de las piedras a esa otra que buscamos sin cesar? No, yo tampoco creo que sea casualidad. Demasiada arbitrariedad para que yo la encaje medianamente bien. Prefiero creer que esos planes ya tienen decididos por sí mismos si van hacia adelante o nunca llegaran a nada. Por más que nos empeñemos. Por más que no lo entendamos, no. 

     Cada vez que algo se nos va al traste aparece una de las emociones más difíciles de gestionar por el ser humano: la frustración. Con cada cuestión que se nos viene abajo, con aquello que no remonta el vuelo. Y todo porque no somos capaces de comprender un fracaso, si hay gran parte de nuestras emociones puestas sobre el tapete del asunto. Peor aún si hay sentimientos. ¿Cómo demonios voy a asumir que alguien actúe conmigo de determinada forma, si eso me hiere?, ¿cómo mantengo la calma, si el sueño en el que me he dejado la piel, días y noches de trabajo e ilusión no funciona? No lo sé. No sé cómo se hace. No más allá de admitir que es así y punto. Y tragar quina. Tan solo doy por sentado que sin entenderlo lo único que tenemos ante los ojos es preguntarnos el porqué alguien actúa como actúa con nosotros, el porqué no nos sale una relación, o el porqué de que nuestro proyecto no triunfe. Hay un punto de rendición en ello, a qué negarlo. Y a veces es cuestión de tiempo saber las razones. Otras no las averiguaremos del todo jamás. Pero una cosa tengo clara y es que no se trata de la casualidad, sino más bien de ese plan secreto que tienen las cosas para sí mismas. Y por el que algunas veces veces somos víctimas, otras somos sus protegidos, y otras solo somos pasajeros de un viaje por una ruta alternativa.






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